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Asociación para el Desarrollo
Cultural CAMINO |
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POESÍA |
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Taty Hernández (República Dominicana, 1960)
TATY HERNÁNDEZ DURÁN nació en 1960 en República Dominicana. Es una
conocida activista cultural y cibernauta que administra “El Patio de las
Cayenas”, comunidad literaria en Internet y es moderadora de Abecedario,
lista de comunicación electrónica de los escritores dominicanos. Ha publicado
el poemario “Temblor
de la espera” (2003) y
artículos y entrevistas en periódicos y revistas de su país y el extranjero. Balada
para un cuerpo I duerme este cuerpo sin rastros sin inmensidades
no le corre la sangre tan sólo el sopor de un vuelo duerme este cuerpo
inerte como las noches del río evaporado de la mañana al mediodía duerme este cuerpo
pareciera que se ha ido pareciera II en la rueca que hila el tiempo
tuerzo senderos soy fugaz sombra en el espejo no hay polen para regar mis gemidos pero crecen semillas simplemente he tendido el cordel este cuerpo duerme y aún lato III en mi soledad de sábana invisible ¿cubriré las
emociones? me envuelve la tela ¿se entrelazará al influjo de las letras? que crea un cuerpo que
vibra un cuerpo que llora un cuerpo si creo si vibro si lloro:
vivo IV las manos ríen ¿dónde está su regocijo? las manos lloran
¿recordarán los
dueños del olvido? en la soledad de
dos alas las
nubes, los barcos se bifurcan las manos sin abismos V viremos el bote el
cuerpo aún se mece quizás se extravió en
la espesura de un lúdico bosque o
gravita en un segundero de
planos astrales que mitigan el fuego y allí está VI el fuego
vigilante del deseo recorre el cuerpo hormigas navegan
el volcán sin alientos el fuego solidifica esta
alfombra en el trillo que crea la lava recoge
nubes en la luz y hay riscos en la piel VII en la piel hendiduras sin sonidos trastornan
el cuerpo oh, milagro de la muerte en
una vida que descubre que
presiente las claves negras de cinco líneas (enjauladas) VIII hay unos ojos que
miran el cuerpo ¿o serán sus ojos
que se observan a sí mismos? ¿en la lápida
o desde la lápida? tan sólo él lo sabe tan sólo él descubre
el tatuaje que persigue la mirada tan sólo él IX el cuerpo sucumbe al
roce de las hojas del hastío no hay arco iris en
su mirada la rabia ennegreció la
fe las paredes se estremecen © CAMINO Todos los derechos reservados. |
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