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Nació el 2 de
diciembre de 1974 en el Barrio Monseñor Lezcano,
Managua-Nicaragua. Estudió primaria en el colegio General José de San Martín
1982-1986, secundaria en el Instituto Nacional Central Ramírez Goyena 1987-1991. En la Universidad Nacional de Ingeniería,
estudió la carrera de Ingeniería en Computación, donde obtuvo el título de
ingeniero. Desde 1996 se desempeña como desarrollador de sistemas trabajando
para empresas financieras y actualmente
lo hace para el proyecto Red de Protección Social, dirigido por el BID. Tiene
en su haber tres poemarios inéditos.
Cuántas paredes
me contarán la
edad,
y las camisas
el amor que te
tuve
de pez mascota en
desierto.
Diptongo de impares
fue el
entretenerte con amores de páginas
y entero
fraccionado de haberme tenido en ausencia.
Quedan grabados tus abrazos
en las camisas
que no te olvidan
como algunas
lágrimas
que hicieron
laguna en el broche
de este pañuelo
no más usado.
El calendario disminuye mis huesos, dicen
y es grave mi
gota de amor, repiten.
Si supieran que el amor a veces
tiene una parte de
egoísta
que uniendo a dos
separa a dos más.
A besos te contabilizo
y a entrega de
cama
multipliqué tu interés en
mi haber,
en mí tus labios
se interpretaban
a besos y a
mordidas,
y en ti la noche
me cavaba
tu longitud de
asalto
que al robarte
parte de mi amor
he robado parte
del tuyo.
Línea ciega de punto final
nos alcanza
carente de visión
pesándonos por metros de
alcobas
y espejos que
nos trasnochaban
en algún cuarto
desmemoriado .
Alquilamos tomo mineral de fuego,
tendíamos a ser
vapor de la sombra
del otro,
diccionario cardinal
definiendo la altura
a la cual
navegar la pasión
en la guerra anatómicamente
lujuriosa
y los abrazos
recurrían
a doblarnos en
el adiós
como aquel que nos
sembró encuentro
en el primer
beso.
Viviendo repetido a uno
prometo volver a primera
huella
y hacer, luego,
puente, abrazo de dos, al remarcarla,
como repetición de venida sobre ida.
Traeré saludos seleccionados de los altos
al medio día de las calles y en lo lineal de las
paradas,
también pregones de humos en
los taxis y autobuses
o silencio de maniquíes en las trastiendas.
Prometo fidelidad a tus manos desarticulando estrés en mi cráneo
y a ser blanca sábana, espantando el frío sobre tu
cama
y ligero de calor, irme, irme al iceberg de un
soplido.
Intentaré resumirte a alias de cariño
o nombre de letras blancas con página del mismo
color
pretendiendo nombrarte a intrépida
conservadora
y a romance de alcobas pactando gravidez de amantes
mientras cuento isla circular
negra que llueve
bajo la nube que hay en tus niñas,
niñas bajo niña con párpados sombrillas.
Prometo angostar fronteras distancias de los dos
hacer estado con frases dactilares
cuando acribillas el insomnio y hago reflejo en tu vista
y es el minuto de fiesta en tus diarios cumpleaños
y es la mañana de tu nacimiento
y es en la noche cuando muero en tus senos
y la aurora de tus pómulos que me hacen nacer
al parto de un roce con los míos.
Prometo volver aunque no me haya ido.
Muy agradecido
locura abstracta,
perfección del lodo,
importante no percibido
como el suicidio del vacío
que es natalidad de los hechos.
Ya no hacen poetas en las esquinas,
ellas ahora son para desviar el camino,
pretensión trigonométrica de
angular los pasos
y ellos se inspiran
con el no te digo de las cuadras.
Presumo mes en las puertas,
división reumática en las lámparas,
un pañuelo, que es golpe de caballero
o el violado vestido
de una dama,
ver las calles como rayones
hechos por niños gigantes
que caben en cajas de fósforos
con los que encienden el medio día.
Estrenar hoy, pantalón usado por mis piernas ayer.
El alto saludo de los postes
es reminiscencia de Quijote
y frecuencia de bombillas,
y los andenes una pista de autos hormigas,
hay crayolas para teñirme
dos dientes
y calcificarme la pisa de mi cabellera
de, inclinado color a invisible,
a despedida por falta de presupuesto a lo negro.
Puerta abierta navegable a cerrarse.
Sonrisa pasajera pagando boleto
por encontrar el fuego de mi lengua
y el agua que es lágrima,
es miel que no quieren mis párpados cultivar.
Contables páginas por desorden de sangría
expresa el alto margen de
congruente locura.
A manera gráfica
la demencia es expresión máxima,
motivo lineal de vivir,
es estar por encima de lo bueno y lo malo,
por eso los locos se van al cielo,
son niños nacidos adultos
que regresan al vientre,
ellos son almas con olvidos de cuerpos.
Nostalgias de infancia
descalzos los pies, era estar
cercano a tierra
a lo humilde del polvo y lo sincero de los ladrillos
y es que uno es lejano hasta que no se toca lo que
se quiere,
ahora ando lejano de ti, madre natural
a quien mis zapatos niegan caricia,
apenas plegaria, apenas piernas
extensión de mis plantas por
donde termino carne
y comienzo suelo.
La desnudez era una indefinición de la ingenuidad
y los charcos eran azules lagos
y para mí, irme por el lado opuesto de la calle
para evitar las insinuaciones de las jóvenes vecinas
era salvar el
alma.
Soñar obligaba a ocuparme del futuro
y si hambre tuve fue de alimento
y si descalzo anduve
yo sólo era un árbol caminando,.
Ahora que puedo calzar ,
extraño el tiempo del contacto
limpio
con mis pies como raíces
y del estómago a veces vacía,
cuando los sueños eran sueños
premonición del futuro,
cuando el dolor era de carne
y lo ingenuo me hacia fuerte.
Ahora los detalles tienen la complejidad del cosmos,
la infinita distancia de unas suelas
mientras busco un bocado que me
llene el existir
y me sane la herida que llevo
que cada vez que quiero ser de nuevo el infante
más me alejo de él y siento menos el polvo,
y la verdadera carne que tiene el suelo
me recuerda que debo volver a su herida
desde, donde, nuevo niño volveré a ser
y estar cerca de lo que quiero
y lo que quiero, es volver.
No me juzguen
si a mí me canto,
sientan que en ése canto
va el común dolor de todos los que estamos.
Yo veo mi “yo” como el de todos y el de nadie,
como el que deja pisadas quemadas
para que lo continué nadie
y quien ha sido sólo una idea pensada en carne.
No les miento el dolor de los demás
es aquí adentro un pensamiento,
una gota perforando el techo
del desván de mi cerebro mecánico,
si existe algo de nervios en él
serán los pronombres que me conjuga con los demás
y en cada tú y yo va un él que a los tres nos une
y que es un nosotros
que procuramos a diario.
Esta carta poética no pretende ser un legado
quizás, un leve eco escapado de una boca bohemia
procurando lavar el último beso
del desamor
o encontrar su virginidad en los labios puro
del tacto transparente de una copa,
un simple “ay”
de quien no tiene pan
y su vacía estómago
ha multiplicado
el hambre de su descendencia.
Sepan que no me niego de Dios,
de su creación sí,
pero hoy pregunto
Qué hijo con una razón distante de la de su padre
no reniega de algunos de sus mandatos,
cuando apenas balbuceamos su idioma
y lloramos por la leche que nos falta
o por que nos golpeamos contra la cuna del mundo.
Por eso diré de él, Dios como decir Jehová o Alá
o sencillo Dios siempre en mayúsculas
en todo lo que vemos y todo lo que somos,
simple Dios como título del diccionario cósmico
desde donde hemos sido renombrados a almas y no carnes.
Recuerden yo igual que todos ustedes
no negamos al padre, negamos el dolor
y sin embargo el arte de la vida no está en la
felicidad
sino en ser
estoicos ante los golpes
apreciarlos como las caídas de
nuestros pies infantiles
para llegar a la protección del padre.
Juro que moriré
nunca renegando de él y del dolor
que es la escalera hacia su regazo,
pero hasta hoy no comprendo esos golpes
y por favor no me juzguen
que haciendo eso se juzgan ustedes
y nosotros no podemos ser jueces
teniendo suave la mollera
e inseguras las rodillas.
Juro que moriré
jurando que Dios existe
por que los niños no caminan
hacia el regazo de nadie.
I
Fiero lancero del alba
muralla de sol
antiguo,
gestor del arte
contiguo
de unir la mano
que salva
con la
inexplorable y calva
desesperanza del frío
taciturno, en cuyo río
nuestra palidez no
sabe
si existe la
vasta nave
“anclando el futuro mío”.
II
Jinete de frescas frases
tienes pura la virtud
de fundir la
senectud
en el pensamiento
que haces
con las
inquietantes bases
de tu lira
celestial.
Potro de fuerza bestial
es el hierro de
este mundo,
tú con un fugaz
segundo
domas su lucha
frontal.
III
Hombre de risa sencilla
escritor sobrio del
todo
dueño del oro del
lodo
y la guirnalda
de arcilla.
Tu canto marca la villa
atesorando el camino
al infalible
destino
que del mañana nos
llama
y enciende la
roja flama
en el ósculo del
vino.
IV
Alguna voz lujuriosa
intentó tumbar tus
fuerzas
que en tu andar
solemne versas
juntando la bulliciosa
fuente que tu lengua
goza
en la plaza
literaria
con la pluma
temeraria
tumbando soles y llagas
como
inquebrantables dagas
de tumbar carne
incendiaria.
V
Bendita tu sabia
pluma,
es una pistola blanca
haciendo batalla franca
a la mecánica
bruma
pictorizada en la espuma
que niega la calma
playa
donde se destaca el
Haya
de filosofal
justicia,
destacando la noticia
de criticar al canalla.
VI
Noble de la abstracta raza
encendiendo azules luces
profetizas entre cruces
el impacto de la
maza
de tu palabra que
pasa
como fuego fundidor
que del chorro del
amor
refleja su verde llama
y fortalece la
calma
en el fuelle del
dolor.
VII
¡Salve a tus nutridos
versos.¡
El estandarte de paz
sembrando sobre la faz
de la tierra los
dispersos
ánimos y los
esfuerzos
de una múltiple
unidad
tengan la sinceridad
como potencia de
infante
que aunque
estuviese distante
sigue la sacra
verdad.
VIII
A donde tus versos lleves
busca la gracia del viento,
trabajo de sentimiento
son los lazos de
aires leves
al sembrar en
pasos breves
la semilla en el
invierno
para comer el pan
tierno
bajo el calor del
verano
llamando el descanso
sano
para el meditar eterno.
IX
Considera que mañana
sabes del hoy tanto
menos
que de los ayeres plenos.
Que es necesidad humana
desarticular la vana
intención de ser maestro
antes de haber sido
diestro
sofocando las heridas
de mil tormentas
sufridas
contra el aguijón siniestro.
X
Afinador de la lira
musicaliza tus cuerdas
en el laurel de
las lerdas
nubes, con ella se
inspira
y pacientemente
gira
el vocablo de la
voz
del ave blanca
veloz.
Nunca detengas tu lucha
si omnipotente te
escucha
el poeta mayor, Dios.
Si estos tiempos vivieses, el mismo andar sería,
intentando del cisne su simbólico
signo
y el balance en sus alas y en su vientre lo digno
de cultivar la poesía. Nóbel Félix García.
Retomar el sendero, cuando tiemblan las piernas
cuando nada es seguro y es larga la jornada
y que en cada palabra se deje una pisada
y siendo de una en una, se vuelvan más eternas.
Como los grandes genios, padeciste lo anónimo
del golpe de la envidia. Supiste que el poeta
es enviado divino y el morir es sinónimo
de volver a la patria para ser su profeta.
Que no eres extranjero siendo de todo el mundo
y que vienes a su encuentro con tu pensar profundo.
Y clásico y moderno y en vena de dos
razas
domando al indígena, domaste
al español
con pluma por espada y un penacho de sol
juntaste en una casta, el fuego
de dos mazas.
Necesario de espacio, y del tiempo
obligado,
es tu lucha, victoria del mixto continente
y continua es tu influencia pues tenemos presente
que el más
difícil cisne, en tu lago ha nadado.
Lo único de tus versos fue la parte de artista
de entregarte a la frase que desde el pensamiento
clava el sentir ambiguo, llevando el sentimiento
a desnudar la lágrima y que una risa vista
los bordes de la vida, pues del grande, la gloria
es esperar callado lo inmortal de la historia.
Te estimo rosa, blancos tus pétalos de acero,
las calladas espinas, cual enjambres de seda.
Sediento estoy del néctar que en tu lengua hoy queda,
pues de miel todo llenas, así, así te quiero.
Te quiero de amarillo, rojo presagio dices:
"podríamos ser mañana, un sendero de luz
o dolido camino de nuestra propia cruz"
mas ahora, luz tienes y todo lo bendices.
Te entrego de mis dedos el dolor de la piel
y la cálida sangre. Tus pétalos abiertos
entregas con espinas, luego
seremos hiel
y por varios instantes pareceremos muertos
pero luego ni blanco, ni amarillo color,
serás de rojo brillo del dolor, del amor.
Auto letanía
Triste expresión que nutre mi letanía
decir que ando ansioso de suicido
que me desespera la vida por pensarla mucho.
Hambriento voy tratando de comprenderla
y esa
búsqueda de alimento es mi dolor,
opaco o gris, el suicidio va en el día con día,
la meta es lejana, pausado el andar, lento, lento,
lentísimo el sufrimiento
y llega tan profundo al analizarlo demasiado,
sus tumultos no se escuchan , son pequeños
y como gotas de lluvia van derribando mis muros.
Me escondo detrás de la sonrisa
para que no me veas el débil que me deshabita,
el fuerte se me ha quedado con el no conocer,
ahora me tiemblan los huesos,
no por lo que delante de la penumbra observo,
diría por el pánico existencial
por la carta que no me dirijo
cuando el íntimo enemigo es uno,
es uno con su miedo y ése soy yo.
Como si escribir no doliera sigilosamente,
como si el lápiz no
fuera un cuchillo
que de letra en
letra lleva el mandato
de cumplir con lo que se dice,
de entregarnos átomo por átomo
siembra por siembra
y decapitado dar el lápiz y el cuaderno,
dar el pan, dar la vida, y que te golpeen el rostro,
ya sin cuello y digan que estas muerto
que moriste por aplicado
quizá viejo, que un mismo puño mil veces
conoció la sangre derramada
sobre tu nariz.
Y ahora comprendo que cuando se es humano
la vida es a diario un pequeño suicidio
para que vivan otros
y se suiciden poco a poco por otros.
No obstante otros lo hicieron por nosotros.
“Es doble el sufrimiento al ver la queja
de aquellos a los que amamos.
y es enorme la palabra que nos va despedazando.”
Cuando muera la lívida mañana
y la luna sagaz pose
su manto
entonaré el sonoro y fausto
canto
“la melodía de la vida vana.“
Buscaré sobre los vastos cerrojos
de mi psiquis, el alma
colorida
que pinte la mejor pose
de vida
y el éxtasis fecundo
tras mis ojos.
Cuando la pena ronde con su estela
y vierta los heraldos
en mi mente,
buscaré la retórica
ferviente
que como bergantín
muestre su vela.
Las musas y los grandes dioses mágicos
me darán la florida
fuente cálida,
en donde muere la tristeza pálida<