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Gamaliel José Mejía Sánchez

 

 

 

1) Contenido

 

2) Biografía

Nació el 2 de diciembre de 1974 en el Barrio Monseñor Lezcano, Managua-Nicaragua. Estudió primaria en el colegio General José de San Martín 1982-1986, secundaria en el Instituto Nacional Central Ramírez Goyena 1987-1991. En la Universidad Nacional de Ingeniería, estudió la carrera de Ingeniería en Computación, donde obtuvo el título de ingeniero. Desde 1996 se desempeña como desarrollador de sistemas trabajando para empresas financieras y  actualmente lo hace para el proyecto Red de Protección Social, dirigido por el BID. Tiene en su haber tres poemarios inéditos.

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3) Su Poesía

 

Para un adiós

 

Cuántas paredes

me contarán la edad,

y las camisas

el amor que te tuve

de pez mascota en desierto.

Diptongo de impares

fue el entretenerte con amores de páginas

y entero fraccionado de haberme tenido en ausencia.

Quedan grabados tus abrazos

en las camisas que no te olvidan

como algunas lágrimas

que hicieron laguna en el broche

de este pañuelo no más usado.

El calendario disminuye mis huesos, dicen

y es grave mi gota de amor, repiten.

Si supieran que el amor a veces

tiene una parte de egoísta

que uniendo a dos

separa a dos más.

 

A besos te contabilizo

y a entrega de cama

multipliqué tu interés en mi haber,

en mí tus labios se interpretaban

a besos y a mordidas,

y en ti la noche me cavaba

tu longitud de asalto

que al robarte parte de mi amor

he robado parte del tuyo.

Línea ciega de punto final

nos alcanza carente de visión

pesándonos por metros de alcobas

y espejos que nos trasnochaban

en algún cuarto desmemoriado .

 

Alquilamos tomo mineral de fuego,

tendíamos a ser

vapor de la sombra del otro,

diccionario cardinal

definiendo la altura

a la cual navegar la pasión

en la guerra anatómicamente lujuriosa

y los abrazos recurrían

a doblarnos en el adiós

como aquel que nos sembró encuentro

en el primer beso.

 

Prometo volver

Viviendo repetido a uno

prometo volver a primera huella

y hacer, luego,  puente, abrazo de dos, al remarcarla,

como repetición de venida sobre ida.

Traeré saludos seleccionados de los altos

al medio día de las calles y en lo lineal de las paradas,

también pregones de humos en los taxis y autobuses

o silencio de maniquíes en  las trastiendas.

Prometo fidelidad a tus manos desarticulando estrés en mi cráneo

y a ser blanca sábana, espantando el frío sobre tu cama

y ligero de calor, irme, irme al iceberg de un soplido.

Intentaré resumirte a alias de cariño

o nombre de letras blancas con página del mismo color

pretendiendo nombrarte a intrépida conservadora

y a romance de alcobas pactando gravidez de amantes

mientras cuento isla circular negra que llueve

bajo la nube que hay en tus niñas,

niñas bajo niña con párpados sombrillas.

Prometo angostar fronteras distancias de los dos

hacer estado con frases dactilares

cuando acribillas el insomnio y hago reflejo en tu vista

y es el minuto de fiesta en tus diarios cumpleaños

y es la mañana de tu nacimiento

y es en la noche cuando muero en tus senos

y la aurora de tus pómulos que me hacen nacer

al parto de un roce con los míos.

Prometo volver aunque no me haya ido.

 

A modo de locura

Muy agradecido

locura abstracta,

perfección del lodo,

importante no percibido

como el suicidio del vacío

que es natalidad de los hechos.

Ya no hacen poetas en las esquinas,

ellas ahora son para desviar el camino,

pretensión trigonométrica de angular los pasos

y ellos se inspiran

con el no te digo de las cuadras.

Presumo mes en las puertas,

división  reumática en las lámparas,

un pañuelo, que es golpe de caballero

o el violado vestido  de una dama,

ver las calles como rayones

hechos por niños gigantes

que caben en cajas de fósforos

con los que encienden el medio día.

Estrenar hoy, pantalón usado por mis piernas ayer.

El alto saludo de los postes

es reminiscencia de Quijote

y frecuencia de bombillas,

y los andenes una pista de autos hormigas,

hay crayolas para teñirme dos dientes

y calcificarme la pisa de mi cabellera

de, inclinado color a invisible,

a despedida por falta de presupuesto a lo negro.

Puerta abierta navegable a cerrarse.

Sonrisa pasajera pagando boleto

por encontrar el fuego de mi lengua

y el agua que es lágrima,

es miel que no quieren mis párpados cultivar.

Contables páginas por desorden de sangría

expresa el alto margen de congruente locura.

 

A manera gráfica

la demencia es expresión máxima,

motivo lineal de vivir,

es estar por encima de lo bueno y lo malo,

por eso los locos se van al cielo,

son niños nacidos adultos

que regresan al vientre,

ellos son almas con olvidos de  cuerpos.

 

Nostalgias de infancia

Nostalgias de infancia

descalzos los pies, era estar cercano a tierra

a lo humilde del polvo y lo sincero de los ladrillos

y es que uno es lejano hasta que no se toca lo que se quiere,

ahora ando lejano de ti, madre natural

a quien mis zapatos niegan caricia,

apenas plegaria, apenas piernas

extensión de mis plantas por donde termino carne

y comienzo suelo.

La desnudez era una indefinición de la ingenuidad

y los charcos eran azules lagos

y para mí, irme por el lado opuesto de la calle

para evitar las insinuaciones de las jóvenes vecinas

era  salvar el alma.

Soñar obligaba a ocuparme del futuro

y si hambre tuve fue de alimento

y si descalzo anduve

yo sólo era un árbol caminando,.

Ahora que puedo calzar ,

extraño el tiempo del contacto limpio

con mis pies como raíces

y del estómago a veces vacía,

cuando los sueños eran sueños

premonición del futuro,

cuando el dolor era de carne

y lo ingenuo me hacia fuerte.

Ahora los detalles tienen la complejidad del cosmos,

la infinita distancia de unas suelas

mientras busco un bocado que me llene el existir

y me sane la herida que llevo

que cada vez que quiero ser de nuevo el infante

más me alejo de él y siento menos el polvo,

y la verdadera carne que tiene el suelo

me recuerda que debo volver a su herida

desde, donde, nuevo niño volveré a ser

y estar cerca de lo que quiero

y lo que quiero, es volver.

 

Carta poética

No me juzguen

si a mí me canto,

sientan que en ése canto

va el común dolor de todos los que estamos.

Yo veo mi “yo” como el de todos y el de nadie,

como el que deja pisadas quemadas

para que lo continué nadie

y quien ha sido sólo una idea pensada en carne.

No les miento el dolor  de los demás

es aquí adentro un pensamiento,

una gota perforando el techo

del desván de mi cerebro mecánico,

si existe algo de nervios en él

serán los pronombres que me conjuga con los demás

y en cada tú y yo va un él que a los tres nos une

y que es un nosotros  que procuramos a diario.

Esta carta poética no pretende ser un legado

quizás, un leve eco escapado de una boca bohemia

procurando lavar el último beso del desamor

o encontrar su virginidad en los labios puro

del tacto transparente de una copa,

un simple “ay”  de quien no tiene pan

y su vacía estómago  ha multiplicado

el hambre de su descendencia.

 

Sepan que no me niego de Dios,

de su creación sí,

pero hoy pregunto

Qué hijo con una razón distante de la de su padre

no reniega de algunos de sus mandatos,

cuando apenas balbuceamos su idioma

y lloramos por la leche que nos falta

o por que nos golpeamos contra la cuna del mundo.

Por eso diré de él, Dios como decir Jehová o Alá

o sencillo Dios siempre en mayúsculas

en todo lo que vemos y todo lo que somos,

simple Dios como título del diccionario cósmico

desde donde hemos sido renombrados a almas y no carnes.

Recuerden  yo igual que todos ustedes

no negamos al padre, negamos el dolor

y sin embargo el arte de la vida no está en la felicidad

sino en ser  estoicos ante los golpes

apreciarlos como las caídas de nuestros pies infantiles

para llegar a la protección del padre.

Juro que moriré

nunca renegando de él y del dolor

que es la escalera hacia su regazo,

pero hasta hoy no comprendo esos golpes

y por favor no me juzguen

que haciendo eso se juzgan  ustedes

y nosotros no podemos ser jueces

teniendo suave la mollera

e inseguras las rodillas.

 

Juro que moriré

jurando que Dios existe

por que los niños no caminan hacia el regazo de nadie.

 

Salutación al poeta

 

I

 

Fiero lancero del alba

muralla de sol antiguo,

gestor del arte contiguo

de unir la mano que salva

con la inexplorable y calva

desesperanza del frío

taciturno, en cuyo río

nuestra palidez no sabe

si existe la vasta nave

“anclando el futuro mío”.

 

II

 

Jinete de frescas frases

tienes pura la virtud

de fundir la senectud

en el pensamiento que haces

con las inquietantes bases

de tu lira celestial.

Potro de fuerza bestial

es el hierro de este mundo,

con un fugaz segundo

domas su lucha frontal.

 

III

 

Hombre de risa sencilla

escritor sobrio del todo

dueño del oro del lodo

y la guirnalda de arcilla.

Tu canto marca la villa

atesorando el camino

al infalible destino

que del mañana nos llama

y enciende la roja flama

en el ósculo del vino.

 

IV

 

Alguna voz lujuriosa

intentó tumbar tus fuerzas

que en tu andar solemne versas

juntando la bulliciosa

fuente que tu lengua goza

en la plaza literaria

con la pluma temeraria

tumbando soles y llagas

como inquebrantables dagas

de tumbar carne incendiaria.

 

V

 

Bendita tu sabia pluma,

es una  pistola blanca

haciendo batalla franca

a la mecánica bruma

pictorizada en la espuma

que niega la calma playa

donde se destaca el Haya

de filosofal justicia,

destacando la noticia

de criticar al canalla.

 

VI

 

Noble de la abstracta raza

encendiendo azules luces

profetizas entre cruces

el impacto de la maza

de tu palabra que pasa

como fuego fundidor

que del chorro del amor

refleja su verde llama

y fortalece la calma

en el fuelle del dolor.

 

VII

 

¡Salve a tus nutridos versos.¡

El estandarte de paz

sembrando sobre la faz

de la tierra los dispersos

ánimos y los esfuerzos

de una múltiple unidad

tengan la sinceridad

como potencia de infante

que aunque estuviese distante

sigue la sacra verdad.

 

VIII

 

A donde tus versos lleves

busca  la gracia del viento,

trabajo de sentimiento

son los lazos de aires leves

al sembrar en pasos breves

la semilla en el invierno

para comer el pan tierno

bajo el calor del verano

llamando el descanso sano

para el meditar eterno.

 

IX

 

Considera que mañana

sabes del hoy tanto menos

que de los ayeres plenos.

Que es necesidad humana

desarticular la vana

intención de ser maestro

antes de haber sido diestro

sofocando las heridas

de mil tormentas sufridas

contra el aguijón siniestro.

 

X

 

Afinador de la lira

musicaliza tus cuerdas

en el laurel de las lerdas

nubes, con ella se inspira

y pacientemente gira

el vocablo de la voz

del ave blanca veloz.

Nunca detengas tu lucha

si omnipotente te escucha

el poeta mayor, Dios.

 

A Félix García

Si estos tiempos vivieses, el mismo andar sería,

intentando del cisne su simbólico signo

y el balance en sus alas y en su vientre lo digno

de cultivar la poesía. Nóbel Félix García.

 

Retomar el sendero, cuando tiemblan las piernas

cuando nada es seguro y es larga la jornada

y que en cada palabra se deje una pisada

y siendo de una en una, se vuelvan más eternas.

 

Como los grandes genios, padeciste lo anónimo

del golpe de la envidia. Supiste que el poeta

es enviado divino y el morir es sinónimo

de volver a la patria para ser su profeta.

Que no eres extranjero siendo de todo el mundo

y que vienes a su encuentro con tu pensar profundo.

 

Y clásico y moderno  y en vena de dos razas

domando al indígena, domaste al español

con pluma por espada y un penacho de sol

juntaste en una casta, el fuego de dos mazas.

 

Necesario de espacio,  y del tiempo obligado,

es tu lucha, victoria del mixto continente

y continua es tu influencia pues tenemos presente

que el  más difícil cisne, en tu lago ha nadado.

 

Lo único de tus versos fue la parte de artista

de entregarte a la frase que desde el pensamiento

clava el sentir ambiguo, llevando el sentimiento

a desnudar la lágrima y que una risa vista

los bordes de la vida, pues del grande, la gloria

es esperar callado lo inmortal de la historia.

 

Rosa roja

 

Te estimo rosa, blancos tus pétalos de acero,

las calladas espinas, cual enjambres de seda.

Sediento estoy del néctar que en tu lengua hoy queda,

pues de miel todo llenas, así, así  te quiero.

 

Te quiero de amarillo, rojo presagio dices:

"podríamos ser mañana, un sendero de luz

o dolido camino de nuestra propia cruz"

mas ahora, luz tienes y todo lo bendices.

 

Te entrego de mis dedos el dolor de la piel

y la cálida sangre. Tus pétalos abiertos

entregas con espinas, luego seremos hiel

 

y por varios instantes pareceremos muertos

pero luego ni blanco, ni amarillo color,

serás de rojo brillo del dolor, del amor.

 

 

Auto letanía

 

Triste expresión que nutre mi letanía

decir que ando ansioso de suicido

que me desespera la vida por pensarla mucho.

Hambriento voy tratando de comprenderla

y esa  búsqueda de alimento es mi dolor,

opaco o gris, el suicidio va en el día con día,

la meta es lejana, pausado el andar, lento, lento,

lentísimo el sufrimiento

y llega tan profundo al analizarlo demasiado,

sus tumultos no se escuchan , son pequeños

y como gotas de lluvia van derribando mis muros.

Me escondo detrás de la sonrisa

para que no me veas el débil   que me deshabita,

el fuerte se me ha quedado  con el no conocer,

ahora me tiemblan los huesos,

no por lo que delante de la penumbra observo,

diría por el pánico existencial

por la carta que no me dirijo

cuando el íntimo enemigo es uno,

es uno con su miedo y ése soy yo.

Como si escribir no doliera sigilosamente,

como si el lápiz no  fuera un cuchillo

que  de letra en letra lleva el mandato

de cumplir con lo que se dice,

de entregarnos átomo por átomo

siembra por siembra

y decapitado dar el lápiz y el cuaderno,

dar el pan, dar la vida, y que te golpeen el rostro,

ya sin cuello y digan que estas muerto

que moriste por aplicado 

quizá viejo, que un mismo puño mil veces

conoció la sangre derramada sobre tu nariz.

Y ahora comprendo que cuando se es humano

la vida es a diario un pequeño suicidio

para que vivan otros  y se suiciden poco a poco por otros.

No obstante otros lo hicieron por nosotros.

“Es doble el sufrimiento al ver la queja

de aquellos a los que amamos.

y es enorme la palabra que nos va despedazando.”

 

Creación

 

Cuando muera la lívida mañana

y la luna sagaz pose su manto

entonaré el sonoro y fausto canto

“la melodía de la vida vana.“

 

Buscaré sobre los vastos cerrojos

de mi psiquis, el alma colorida

que pinte la mejor pose de vida

y el éxtasis fecundo tras mis ojos.

 

Cuando la pena ronde con su estela

y vierta los heraldos en mi mente,

buscaré la retórica ferviente

que como bergantín muestre su vela.

 

Las musas y los grandes dioses mágicos

me darán la florida fuente cálida,

en donde muere la tristeza pálida<